Charles Simonds

CHARLES SIMONDS

Charles Simonds, artista nacido en Nueva York en 1945, estudió en la University of California de Berkeley, y en la Rutgers University de New Brunswick. Estudió con el ceramista Jim Melchert y desde entonces la arcilla será su materia prima para la elaboración de sus obras. Impartió clases de escultura e historia del arte en Newark State College. El trabajo de Charles Simonds empieza a tomar cuerpo a finales de la década de los sesenta, cuando los movimientos de contestación política y social surgen en los campus universitarios y se transmiten a una parte de la comunidad artística norteamericana que se ve obligada a preguntarse sobre las formas de representación tradicional del arte y la conveniencia de utilizar circuitos de difusión alternativos a los ya establecidos. Algunos artistas buscaron esta posibilidad en el land art y la performance. A diferencia de artistas como Robert Smithson, cuyos movimientos de tierras pretendían dejar huellas colosales –y por tanto duraderas- en el paisaje, como su Spiral Jetty de 1970, Simonds en cambio escogió un camino diferente: el de la miniaturización y ubicación de sus obras. Obta por la vía de lo pequeño, de lo minucioso, creando una serie de obras tituladas Dwellings (moradas), y que el artista presentaba como vestigios de una civilización extinta u oculta a la que llamaba Little People (Gente Pequeña).

 

Simonds formó parte, junto con Gordon Matta-Clark, de la inquieta comunidad artística que pobló el Soho neoyorquino durante los años setenta, y cuyo impulso de conciencia social y actuación independiente en la calle sería recogido por la escena de arte urbano de los ochenta. Su desconocido y delicado trabajo de calle es un buen contrapunto a las tendencias espectaculares del actual arte urbano. Interesado por una visión arqueológica de la arquitectura, es decir, por los vestigios de las antiguas civilizaciones y el modo en que estos reflejan no solo un modo de vida sino un concepción del mundo fijada en el tiempo y sometido a la ruina y a una lenta desaparición, Simonds se aplicó desde comienzos de los años setenta a la creación de falsos vestigios arquitectónicos. Y aunque posteriormente Simonds terminó realizando estas obras con el aspecto habitual de una maqueta o de un diorama transportable -y por tanto museable- en la fase más temprana e interesante de estas creaciones, se trataba de intervenciones realizadas en los lugares más recónditos de las calles de Nueva York: en cornisas, solares abandonados, y a veces en meros huecos de muros. Es probable que algunas de aquellas moradas pasaran completamente desapercibidas, pero quizás por eso tengan tanta fuerza.

Crea estos lugares de Vivienda para una imaginaria civilización de la “Gente Pequeña” que están emigrando por las calles de barrios en ciudades de todo el mundo; Nueva York, París, Berlín, Londres, Dublín, entre otros. Simonds dejaba aquellas misteriosas viviendas a la intemperie, y como estaban realizadas con arcilla sin cocer, estas eran muy efímeras y quedaban rápidamente sometidas por la lluvia o el viento, cumpliendo y cerrando por completo su papel como vestigios arrasados por el tiempo. Así pues, en la mayoría de ocasiones, solo queda el registro fotográfico de la intervención en el espacio público. Las moradas de Simonds representan la ausencia, la huella vacía de un pueblo que emigró o feneció, como otros muchos que en nuestro tiempo emigraron o se extinguieron fatigados por la presión de colonos, de enfermedades, o por la escasez de recursos naturales mal administrados. Cada Vivienda, de apenas un par de palmos de altura, es un tiempo y un lugar diferente en la historia de la vida de la Pequeña Gente. “Es un trabajo frágil, vulnerable, con el que trato de alcanzar la sensación mental de estar en casa”, indica Simonds. Los Dwellings de Simonds, invitan a imaginar un tipo de raza diminuta como las que llenan los relatos tradicionales de medio mundo: los Leprechauns en Irlanda, los habitantes de Liliput imaginados por Swift en Los viajes de Gulliver, o los Hobbits de la Tierra Media de J.R.R. Tolkien.

Simonds toma como referencia e inspiración, la arquitectura de los Pueblo, tribus nativas del sur de los Estados Unidos que vivían en edificios construidas en las grandes concavidades de las paredes rocosas de los abruptos tajos que cortan la gran meseta arbolada de Mesa Verde. Una de sus obras más conocidas es “Cuerpo- Tierra” de 1970, vídeo en el cual el artista se recubre de barro y se construye una “Dwelling” encima.

En esculturas posteriores, como Head (Cabeza, 1993), las dimensiones físicas podrán seguir siendo humildes, pero los cambios de escala son vívidos. Unos pequeños ladrillos exquisitamente trabajados, crecen de una cabeza caída de lado, cuya grotesca tosquedad recuerda fragmentos antiguos similares a los del colosal rostro de Constantino en la Colina del Capitolio de Roma.

 

Simonds entiende que cuando trabaja en la calle creando esculturas efímeras está haciendo un regalo a la comunidad: “La gente no ve un objeto artístico, sino algo que tiene el valor de un trabajo hecho con cuidado y amor. Es una metáfora de la vida y la muerte: es algo inesperado, que nace y puede desaparecer en un sólo día porque lo arrastra la lluvia”. En una galería de arte o en un museo el contexto transforma la experiencia. “El público piensa en arte. Para mí es interesante, pero se pierde lo que vive la gente de la calle. Los museos son catedrales mentales en las que no hay vida real, sino un tiempo y un espacio rígidos”. Sin embargo , Charles Simonds ha tenido numerosas exposiciones de galerías y museos, incluso en el Instituto de Bellas Artes de la Universidad de Nueva York, en el Centre Pompidou-Metz Art, en el Institute de Chicago, el Withney Museum of American Art, el Museo de Arte Contemporáneo de Houston y la Fundació “La Caixa” de Barcelona. Además, varias obras del artista han sido vendidas en subasta.

Alguna de las piezas se reciclaban en otras piezas, como una que presentó en la Documenta de Kassel de 1977 que ocupaba una superficie de veinticinco metros cuadrados y que preveía su destrucción una vez terminada la exposición. Las arcillas de colores que la componían fueron enviadas a Berlín, donde sirvieron para la realización de sus obras “Círculos y torres creciendo”.

Si anteriormente las “Dwelling” eran parte de un trabajo que se desarrollaba en el exterior e implicaban un carácter, ya que todas las obras eran destruidas por el paso del tiempo, las condiciones climáticas, los niños, los coleccionistas que intentaban apropiarse de las obras, etc.., algunas de sus piezas más recientes, se realizan para perdurar. En las últimas creaciones de Simonds, destaca una geometría difícil, un equilibrio momentáneo. Destacan Wall Dwelling (Morada de muro, 1999) o Hauseplant 1998, pieza de la colección del IVAM, entre otras.

 

BIBLIOGRAFÍA

WEBS

https://www.ivam.es/exposiciones/charles-simonds-4/ https://www.ivam.es/publicaciones/charles-simonds/ http://www.charles-simonds.com/dwellings.html http://urbanario.es/articulo/charles-simonds/ http://www.artcritical.com/2015/12/31/michael-coffey-on-charles-simonds/ http://elpais.com/diario/2005/03/23/paisvasco/1111610410_850215.html https://de.wikipedia.org/wiki/Charles_Simonds http://elestantedelfondo.blogspot.com.es/2007/01/arte-charles-simonds-ii-torres-y.html https://maquinariadelanube.wordpress.com/2011/09/19/ciudades-grandes-gente-pequena/

 

VÍDEOS

Dwelling 1972: https://www.youtube.com/watch?v=mgI66suWifQ Birth, Body – Earth: https://www.youtube.com/watch?v=wHkrAj83ihE

 

Julia Lorenzo Oliver

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